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¡Bienvenidos al blog de Icónica!

Muchos (al menos tú) os estaréis preguntando qué es Icónica. Es la misma pregunta que me he hecho yo durante mucho tiempo. La verdad es que estoy cerca de poder contestar… la respuesta corta podría ser «icónica eres tú»  o «me gusta cuando icónicas porque estas como ausente». Pero sí, es una pobre respuesta basada en poemas plagiados que podrían traerme problemas legales. Icónica es esta historia que empieza aquí y no soy bueno dando respuestas cortas: 
Sé que en este mundo de las prisas, en este mundo de la mala leche que se me pone cuando me paran a hacer una encuesta, en este mundo de las lecturas de 140 caracteres… este texto ya puede parecer el inicio del Quijote y no precisamente por su calidad literaria. 
Todavía no golpees la pantalla, cuenta hasta 10. Perdemos el tiempo casi todo el tiempo, pero nos irrita enormemente que nos lo hagan perder y es que el tiempo es de cada uno y cada uno lo pierde como quiere. Después de esta pausa zen de 10 segundos perdidos, te ánimo a que siga…
Entradas recientes

Capítulo final. El lanzamiento.

De repente un día llamaron a la puerta… la destapió y no era nadie, era algo peor que alguien… era el día 20 de Julio. Le pilló de sorpresa, con los ojos hinchados y las marcas de la sábana en la cara. El sol le cegaba, miró al cielo entre las ranuras de sus parpados, y por un instante sintió pena de tener que irse de la Tierra para cumplir su sueño.

El día del lanzamiento, esperaba que toda la calle estuviese atestada de gente, que la prensa se hubiera hecho eco de su hazaña, que a su paso se tuviese que abrir un pasillo entre la muchedumbre cual Moisés dividiendo las aguas al caminar. Fama, confeti y carteles de “te queremos, no te vayas”. No había nadie. Una planta rodadora del desierto se cruzaba en el horizonte con recochineo, era 20 de Julio, la chicharra cantaba y sus vecinos estarían en Benidorm.

De repente vio a lo lejos una silueta muy pequeña, de esas siluetas que te preguntas cómo puede albergar a una persona con todos sus componentes. Era su madre.

       —Son malas fecha…

Capítulo 5. Grandes remedios.

A grandes males, grandes remedios. No era viable despegar al espacio y regresar cada cinco minutos al invernadero para rellenar la bombona de oxígeno.
Le dio la vuelta al problema y encontró la solución. Si el oxígeno lo producía el invernadero, y el invernadero se alejaba a medida que el cohete avanzaba, la solución sería que cohete e invernadero coincidieran en el mismo espacio-tiempo. Dividió el plano de la nave en dos: salita de estar y jardín. Abonó la parte correspondiente del cohete, y en una primera tanda plantó lechugas, pepinos y pimientos de Padrón… luego volvió a acordarse de sus preciadas anchoas y de lo bien que maridan con los tomates, y le sobraba un huequecito para plantar una parra de uvas y poder hacer vino cósmico.
La idea de la bombona no la desechó, se la llevaría para las exploraciones fuera del cohete. Al margen del oxígeno con su huerto también conseguiría una dieta más variada, y le daría un toque hipster a la misión.
Con un sistema de espejos y su telescopio co…

Capítulo 4. El desaliento.

Apagó las luces y tapió las ventanas para acostumbrarse a la oscuridad del espacio. Se puso manos a la obra, sin saber si fuera sería de día o de noche.
Para la carcasa del cohete utilizó latas de refrescos que fue acumulando desde niño sin saber en su momento por qué lo hacía. Como asiento pensó que no habría otro más cómodo que el sofá de casa. Aunque un volante era del todo innecesario, quitó el de su coche y lo guardó en un cajón para instalarlo en la nave el día del lanzamiento, así su madre pensaría que tenía todo bajo control.
Puso a la venta en wallapop el resto del coche, por suerte el dueño de otro volante estaba buscando justo lo que él vendía. Invirtió todo ese dinero de la venta en latas de conserva: 3.000 de atún y 300 de anchoas para los días más especiales.
El tiempo acechaba, no podía perder ni un suspiro. Entonces pensó en el aire que se escapaba de sus pulmones, después en el que entraba, a continuación, en el que volvía a salir. Se dio cuenta de que era bastante prior…

Capítulo 3. Eureka.

La decisión estaba tomada. Se encerró en su garaje y concluyó no salir hasta el día del lanzamiento. El 20 de Julio de 2018 ya no habría marcha atrás, el cohete solo tendría marcha adelante. El mundo desde su perspectiva le vería alejarse mientras él se acercaría a la paradoja: entender el mundo alejándose de él. Se dio cuenta de que su viejo televisor generaba una partícula de antimateria cada vez que lo apagaba. Así que comenzó a comer aceitunas hasta vaciar un tarro... dejando un único hueso en el fondo. Lo enroscó en el final del tuvo de rayos catódicos del televisor, puso cinta americana alrededor para evitar fugas y rodeó el bote de imanes para hacer una trampa iónica. Las antipartículas generadas con cada apagado se mantendrían flotando en el centro del bote... a causa de los campos magnéticos circundantes y no interactuarían con los átomos de las paredes del tarro ni con el hueso de aceituna. Pasaron meses hasta que consiguió un cúmulo de átomos de antihidrógeno del tamaño simil…

Capítulo 2. La cinta transportadora.

El día que decidió ser quien es muchos le dijeron que era tarde para diseñar cohetes, tarde para ponerlos en funcionamiento y tarde para tripularlos sin morir en el primer intento. No era una tarea difícil sino imposible, pero todo en algún momento fue imposible hasta que alguien o Dios o la absoluta casualidad hicieron rectificar esa afirmación. ¿Qué hacemos aquí? la vida sin ir más lejos, una organización de miles de millones de moléculas que conforman un ser consciente de sí mismo y de todo lo que le rodea, si nos lo hubieran dicho antes de existir… literalmente no nos lo hubiésemos podido creer; aparentemente es un evento imposible, pero aquí estamos posiblemente. Cuando te apasiona lo que haces el tiempo es relativo, que se lo pregunten a Einstein que formuló la teoría de la relatividad sin dejar de trabajar en una oficina de patentes y siendo padre primerizo ese mismo año. Si empleas tu tiempo en ser quien quieras ser probablemente algún día lo seas, nunca es tarde para ser aque…

Capítulo 1. La belleza del vacío.

Lo intentó aquel 20 de Julio, pero no pudo existir, las partículas que le conformarían no se habían organizado. El fin de la confusión, la belleza que nunca discute. Ese era su cometido, simplemente encontrar la esencia que define a cada cosa, ayudar a cada uno a saber quién es, para poder transmitírselo al resto del universo con apenas ninguna palabra. Tal día como hoy, en un futuro por llegar se produjo la paradoja que expandiría el tiempo de ese impreciso instante, el éxito de todos los que compusieran la misión estaba a punto de llegar, justo después de que se quedara para siempre la esperanza. Buscó en sistemas binarios de estrellas, en pulsares, quásares, exoplanetas… en anillos de antimateria... y de repente lejos de todo, percibió que el mérito de cualquier diseño estaba acurrucado en el vacío, solo, a miles de kilómetros de años luz de cualquier cosa, allá donde las verdades no admiten debate, allá sin luz se hizo la luz.  ¡En el vacío está el mérito! porque es el vacío incluso…